miércoles, 21 de abril de 2010

La honestidad y la deportividad pilares olvidados del deporte

El deporte es un negocio que mueve millones y millones de Euros, Dólares, Libras y todas las monedas conocidas, su popularidad, prestigio y capacidad para atraer a casi cualquier persona, hacer que sea objetivo de muchos apuntar a lo más alto, muchas veces sin importar la forma, sustancias dopantes, jugadas de mala fe, engaños a los árbitros, y todo tipo de artimañas que van desde el espionaje a la manipulación de resultados son aspectos lamentables del día a día del deporte.

Pero aun dentro de este mundo muchas veces turbio, llegan a surgir historias de un verdadero sentido de deportividad, y más en un deporte para muchos relacionado a los principios y la honestidad, el golf. Y esta no es una historia sobre Tiger, Phil, Ernie, Vijay o ninguno de los grandes jugadores del PGA. Esta es la historia de cómo Brian Davis, tal vez un nombre poco conocido, si no es que desconocido para la mayoría, perdió el título del Verizon Heritage, por una falta q nadie más que él pudo observar.

Davis, de origen inglés ha ganado dos veces en el tour europeo, una en el ANZ Championship en Australia, y otra en el Open de España. El domingo en Carolina del Sur podría haber obtenido su primer título en Estados Unidos, llegando al desempate con Jim Furyk. Pero en el primer hoyo de desempate, Davis envió su pelota a un hazard, las reglas del golf dicen que no se puede mover ningún objeto alrededor de la bola antes de hacer contacto con ella. Pero accidentalmente Davis toco una pequeña rama de unos cuantos centímetros al iniciar su backswing, un movimiento imperceptible en el momento, incluso con la repetición apenas se puede observar algo, nadie vio nada en el tiro, pero Brian Davis si que vio que había movido una aparentemente insignificante rama, que es verdad no afectaba la posición de su bola, pero las reglas son las reglas y el mismo llamó a los oficiales de la PGA, vieron repeticiones, pero al final el propio inglés declaró haber cometido la falta, costándole 2 golpes de penalización, el torneo y 400 mil dólares, que pudo haber ganado en suma a los 600 mil que se llevó si hubiera ganado el campeonato.

Un gesto que puede sonar absurdo, tonto, ilógico para muchos, en especial aquellos que pueden festejar o alentar que los jugadores engañen para sacar provecho, y más cuando solo uno mismo se dio cuenta de su error, ahí lo grande del gesto de Davis, algo que no es único en el golf, también casos como el de J.P. Hayes que una vez clasificado a la PGA, solo en su hotel se dio cuenta que había jugado una pelota indebida y llamó para ser descalificado, o Adam Van Houten quien en su época colegial aceptara por su cuenta haber firmado mal una tarjeta costándole el campeonato a Ohio State, o la más famosa acción de este tipo, la de Bobby Jones, que en el US Open de 1925, de acuerdo con él moviera su pelota en el rough antes de tirar, ni el público ni los oficiales vieron nada, pero la leyenda del golf, se puso el mismo una penalización de dos golpes, costándole el título al final que perdiera por un solo tiro.

El golf, y el deporte podría tener más estos gestos pero hay que empezar porque los jugadores no busquen lo fácil, que los árbitros estén más atentos, que se sancione con mayor severidad a quienes no cumplan las reglas, y principalmente que la gente y los futuros atletas vean ejemplos, y no a sujetos que hicieron gestos tontos para perder en las acciones como estas.

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